viernes, 23 de diciembre de 2016

¿Nos beneficia el estrés?

Por Gertrudis Sabater Hernández

El enfoque de la salud pública ha ido evolucionando  conforme el transcurrir de los tiempos, hasta llegar a una nueva orientación : la salud pública positiva. 

Es en la Conferencia Internacional, celebrada en Ottawa (1896), cuando se define la Promoción de la Salud, como el proceso que permite a las personas aumentar el control sobre su salud, rescatando la importancia que tienen las oportunidades de vida en su logro y con la finalidad añadida de mejorarla.

En este modelo, que revitaliza la promoción de la salud, va a ganar valor la idea de activos para la salud. 

Un activo de salud es cualquier factor o recurso que fortalece la habilidad de las personas, los grupos o las poblaciones para mantener y mejorar su salud y bienestar. Estos activos, pueden actuar a nivel individual, familiar o comunitario, como elementos protectores para contrarrestar situaciones de estrés” 
Improvement and Development Agency, 2010

En nuestra vida diaria, nos encontramos con una variedad de situaciones estresantes tanto a nivel familiar, afectivo, laboral etc..,pero estos estados de estrés se pueden dirigir y canalizar generando conductas adaptativas y positivas, es decir, creando activos de salud que fortalezcan nuestro bienestar y el entorno en que vivimos.

Aunque hay que tener en cuenta la influencia de la personalidad del individuo, la cual va a condicionar respuestas diferentes ante determinadas situaciones, es importante determinar los diferentes grados de resistencia y la variabilidad de reacción que puede acaecer en un individuo frente al estrés.

Todo ello, nos lleva a reflexionar sobre la forma de ver y contemplar el  mundo, tanto interno como externo, formulado por Antonovsky (1987), el cual, se  centra en explorar el origen de la salud y su planteamiento del Sentido de la Coherencia, como un estilo de de disponibilidad y de afrontar una determinada situación, y por tanto, considerándose como una influencia positiva sobre la salud y el bienestar del sujeto en general. Esto se concreta en una tendencia y disposición hacia la estabilidad emocional, a la hora de afrontar la vida y sus problemas, permitiendo de ese modo, evaluar las circunstancias de la misma como significativas, predecibles y manejables.
Es interesante, la visión y perspectiva que plantea él mismo sobre su modelo salutogénico, al formular los planteamientos en positivo, y profundizando en la búsqueda de causas o justificaciones. Explica que determinadas personas mantengan una situación saludable en medio de un ambiente hostil y tenso, e incluso experimentar una pronta recuperación en caso de enfermar. Debido a que este planteamiento rompe con la idea exclusiva de que la tensión y el stress predisponen a la somatización, donde la enfermedad se manifiesta en la persona, en el modelo salutogénico hablaríamos de la “somatización en positivo del estrés” y de cómo puede revertir en un estado beneficioso y saludable a nivel físico y mental

Existen una serie de factores que regulan esa relación como la autoestima, la personalidad y el apoyo social (familia, situación laboral y económica, reconocimiento social…). 

Respecto al tipo de personalidad, ha habido estudiosos del tema como Kobasa (1979,1982) cuyo enfoque tiene aspectos comunes con Antonovky, como por ejemplo, el modelo de Personalidad Resistente. Este modelo, hace referencia a un estilo de resistencia al estrés y su vinculación implícita con  una salud óptima, tanto en el aspecto físico como psicológico. Por otro lado, es de gran importancia la autoestima, considerada como una variable de la personalidad. Este aspecto de la personalidad hace  referencia al valor y la apreciación que una persona tiene de sí misma, estando estrechamente relacionada con la actitud para afrontar las situaciones problemáticas y de estrés que la vida nos depara. Se considera que un nivel alto de autoestima se asocia a una mayor motivación para alcanzar logros y metas personales, de esta manera, se  disminuyen los niveles de ansiedad y se mejora la sociabilidad.

El interés por profundizar en la búsqueda de emociones positivas que transmitimos a los demás o que recibimos de nuestro entorno, y que influyen en nuestra vida, en las relaciones interpersonales y en nuestra salud, ha quedado reflejado en años de investigación en la Psicología Positiva, a través de la metáfora del "cucharón y el cubo " elaborada por D. Clinton.

Esto lleva a considerar, que el sentido de coherencia puede ser útil para predecir la salud psicológica de las personas y, por lo tanto, ahondar en la necesidad de diseñar y disponer de estrategias para aumentar y fortalecer el nivel de la misma en los sujetos. 

Por otro lado, se debe de seguir avanzando en la identificación y evaluación de las diferencias individuales que motivan una reducción de efectos negativos ante experiencias adversas, consiguiendo que prevalezca un pensamiento positivo, con el objetivo de conseguir mejorar la calidad de vida de la población.

Todo ello podría resumirse en que la calidad de vida de las personas depende de la calidad de los pensamientos




1 comentario:

  1. podrias considerar un post acerca del colageno para la piel? lindo blog de salud y pues como no logro encontrar mucha info o experiencias digo. no hara ni 5 meses, y he empezado a comprar colageno liquido desde hace unos tres años de forma continuada y lo cierto es que se nota mucho en la piel, el pelo, las uñas y sobre todo en las articulaciones. cierto es que no es milagroso y se notan los efectos después de haberlo tomado durante tres meses y hay que seguir tomando pero tampoco se de sus beneficios o desventajas. espero que lo tengas en cuenta vale?

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