Por Miguel Calderón Cid
Pongamos un día cualquiera de los últimos siete meses y como cualquier día, acudes a clase del Máster de Salud Pública y Gestión Sanitaria que estás cursando. Tras varias horas tomando apuntes para no dejar escapar ningún detalle y justo cuando empezabas a desconectar debido al cansancio, una profesora empieza su ponencia preguntando a la audiencia qué entiende por pobreza energética. Siendo sinceros, jamás había escuchado tal vocablo, por lo que suscitó mi entusiasmo de nuevo.
