miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Qué papel debería tener “la comunidad” en cada una de las fases de una intervención de promoción de la salud?

Se está desarrollando desde octubre del 2014 a mayor del 2015 el Diploma de Especialización en Promoción de la Salud en contextos sanitarios, educativos y sociales coordinado por Mariano Hernán desde la Escuela Andaluza de Salud Pública. Actualmente estamos desarrollando un módulo sobre la Evaluación en Promoción de la Salud que iniciamos hablando de los determinantes sociales, el abordaje de los determinantes desde la perspectiva de la promoción de la salud y la importancia de la participación como un elemento clave en cualquier intervención de promoción de la salud. En la primera de las unidades no presenciales que estamos desarrollando hemos tenido una tarea donde se ha preguntado a los participantes en el curso la pregunta que aparece como título en el post: ¿Qué papel debería tener “la comunidad” en cada una de las fases de una intervención de promoción de la salud? Esta es una de las aportaciones de uno de los compañeros que participa en el curso. Muchas gracias Rafael y resto de compañeras y compañeros por vuestras valiosas reflexiones. Rafa Cofiño

Rafael Angel Maqueda
Médico de Familia
Centro de Salud Victoria

“Promoción de la Salud es capacitar a las persona para que controlen la salud y puedan mejorarla (OMS). Hay un hecho importante y contrastado que no podemos/debemos pasar por alto y es que los cambios sociales (incluso políticos) pueden influir en la salud. Por ello se hace necesaria una implicación cada vez mayor de la sociedad en lo que atañe a su salud. Cualquier intervención en salud y más en promoción debe contar desde su inicio y diseño con la participación de la comunidad a la que precisamente va dirigida. La Educación para la Salud, en cambio,  tiene un ámbito más reducido y pretende fomentar la prevención a través de las aptitudes personales siempre que se cumpla una metodología y se mantenga a lo largo del tiempo.

         Las fases con las que debe contar un diseño e implementación de una intervención en promoción de la salud deben comenzar con laidentificación de problemas y recursos disponibles, tomando la foto inicial y realizando un mapa de activos. Posteriormente debemos priorizar para centrarnos en lo importante y por lo cual debemos formar grupos de personas claves y facilitadoras, incluyendo además de  “agentes externos” despojados de demasiada cercanía a la comunidad y que aporten una neutralidad  necesaria. Estos grupos de trabajo priorizarán los problemas de salud según magnitud, severidad, factibilidad y  efectividad (Hanlon).  Antes de proceder a intervenir, debemos realizar una labor de revisión para identificar programas e intervenciones que hayan demostrado  efectividad, garantizando así la calidad de las actuaciones. Contamos para ello con la documentación aportada por las diferentes agencias de salud que nos ofrecen información suficiente sobre la evidencia de diferentes actuaciones nacionales e internacionales en promoción de salud. Aquí deberíamos prestar atención y recomendar a aquellas intervenciones que cuenten en su diseño con una perspectiva de género adecuada. A continuación debemos saber qué queremos conseguir, cómo queremos conseguirlo, con quién contamos para conseguirlo y sobre todo por qué queremos conseguirlo. Ello obliga a elaborar una estrategia de identificación de aliados y probables enemigos u obstáculos que van interferir en el desarrollo del programa. Se deben distribuir  las tareas de forma que todo el mundo debe saber qué debe hacer y en qué momento. Todo ello acompañado de un plan de comunicación de los resultados que se vayan obteniendo.    Por último debemos evaluar de forma continuada los programas de intervención comunitaria para darle carácter de calidad y rigor. Se debe tener especial cuidado en establecer qué aspectos se van a evaluar. Tras estas evaluaciones se deben aplicar medidas correctoras necesarias.

            La promoción de la salud desde de su primera concepción entiende que la comunidad debe tener un papel primordial en el desarrollo de intervenciones en salud. Si las intervenciones deben contar con la comunidad y ésta es susceptible a los cambios sociales todo aquello relacionado con la salud también se verá afectado. El modelo tradicional científico basado en problemas, si bien ha resuelto importantes problemas de salud investigando sobre la enfermedad, no ha sido capaz de mejorar la salud en cantidad como lo han hecho los cambios sociales acontecidos al mejorar la realidad socioeconómica de la comunidad (idea planteada inicialmente por T. McKeown). Por ende, la realidad social de una comunidad además debe influir en las decisiones políticas sanitarias sociales y económicas que se adopten. La OMS defiende que la promoción de la salud para que sea posible deben darse una serie de requisitos: ausencia de guerras, justicia social, necesidades básicas cubiertas y compromiso político. El fortalecimiento, potenciación o empoderamiento psicosocial de la comunidad, pese a que pueda generar conflictos, es básico para que ésta tenga más influencia en las políticas de salud.

            Es de obligado cumplimiento preguntarnos antes de entrar a intervenir en cualquier grupo social, para tener un mínimo de garantías de complicidad e implicación de la comunidad,  si ya existe algún grupo de participación en salud a nivel local. La oportunidad, es decir cuándo se va realizar, es otro elemento a tener en cuenta si no queremos fracasar por elegir un mal momento. Si queremos formar un grupo de intervención debemos definir claramente quienes deben conformarlo debiendo tener especial consideración con aquellas personas o grupos que ya estuvieran trabajando en el mismo ámbito de intervención.

             La participación de la comunidad debe pues estar presente en cada una de las fases o ciclos de una intervención de salud. En la identificación previa de recursos, como la realización de mapeos de activos, se deben contar con los grupos o asociaciones. En la formación de grupos de priorización contaremos con individuos de la comunidad ya que ellos viven la realidad cotidiana. La identificación de oportunidades, fortalezas, debilidades y amenazas de cualquier programa de intervención en promoción de salud deben contar con la aportación de la comunidad. Por último, para la evaluación de los resultados, la comunidad puede elegir criterios a evaluar y tras dicha evaluación y con la intención de corregir defectos, éstos deben ser conocidos por la comunidad para que trabaje en las necesarias medidas correctoras”

Imágen:  "Puedes acariciar a la gente con palabras" de (CC BY)
https://500px.com/photo/62390967/puedes-acariciar-a-la-gente-con-palabras-by-pedro-soler-bueno

1 comentario:

  1. Cuando un curso provoca que los alumnos y alumnas generen contenido se convierte en una factoría de gestión del conocimiento. Gracias a @fradiex y a @rcofinof esto ocurre en EXPRESS... Seguimos...

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